Como ejemplo de esta afirmación, podemos citar varios ejemplos de esta Literatura Comprometida durante los años de la dictadura de Franco en España: la Poesía Social de la posguerra, en la que mostraban las condiciones de vida de los españoles tras la Guerra Civil; o la llamada "prensa del movimiento", que controlaba la educación y la prensa del régimen franquista, es decir, se hacía propaganda aclamando al franquismo.
En los cincuenta y sesenta, una poesía de un carácter más político sale a la luz, con autores como Gabriel Celaya o Blas de Otero, que transmiten su ideología política y sus mensajes de manera indirecta. En ellos, los poetas camuflan su ideología para pasar la censura a través de recursos como el de la ambigüedad. Todo esto podemos verlo ejemplificado en el siguiente poema de Gabriel Celaya, España en marcha:
Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.
En este poema, Celaya (1911-1991) confronta dos generaciones: la antigua y la nueva generación, llena de jóvenes a los que anima a luchar y a manifestarse para escribir una nueva historia, es decir, luchar contra la dictadura para crear un futuro y una España mejores.
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