sábado, 11 de enero de 2014

Literatura Comprometida II

En la anterior entrada hemos hablado de literatura usada con fines propagandísticos. Esta literatura se conoce como Literatura Comprometida. Se suele usar para transmitir principalmente propagandas políticas o religiosas, cobrando especial importancia en los regímenes dictatoriales, pues la censura de estos hace necesarias las críticas clandestinas mediante la literatura.

Como ejemplo de esta afirmación, podemos citar varios ejemplos de esta Literatura Comprometida durante los años de la dictadura de Franco en España: la Poesía Social de la posguerra, en la que mostraban las condiciones de vida de los españoles tras la Guerra Civil; o la llamada "prensa del movimiento", que controlaba la educación y la prensa del régimen franquista, es decir, se hacía propaganda aclamando al franquismo.

En los cincuenta y sesenta, una poesía de un carácter más político sale a la luz, con autores como Gabriel Celaya o Blas de Otero, que transmiten su ideología política y sus mensajes de manera indirecta. En ellos, los poetas camuflan su ideología para pasar la censura a través de recursos como el de la ambigüedad. Todo esto podemos verlo ejemplificado en el siguiente poema de Gabriel Celaya, España en marcha:

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

En este poema, Celaya (1911-1991) confronta dos generaciones: la antigua y la nueva generación, llena de jóvenes a los que anima a luchar y a manifestarse para escribir una nueva historia, es decir, luchar contra la dictadura para crear un futuro y una España mejores.

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