domingo, 12 de enero de 2014

Antología poemas XXI (canción): La parte de adelante (Andrés Calamaro)

Soy vulnerable a tu lado mas amable,
soy carcelero de tu lado mas grosero,
soy el soldado de tu lado mas malvado,
el arquitecto de tus lados incorrectos.

Soy propietario de tu lado mas caliente,
soy dirigente de tu parte mas urgente,
soy artesano de tu lado mas humano,
y el comandante de tu parte de adelante.

Soy inocente de tu lado mas culpable,
pero el culpable de tu lado mas caliente,
soy el custodio de tus rafagas de odio,
el comandante de tu parte de adelante.

Perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida
mañana sera un nuevo punto de partida
soy vagabundo de tu lado mas profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo.

Que más quisiera que pasar la vida entera,
como estudiante el dia de la primavera,
siempre viajando en un asiento de primera,
el comandante de tu balsa de madera.

Que más quisiera que pasar la vida entera,
como estudiante el dia de la primavera.
Siempre viajando en un asiento de primera,
el carpintero de tu balsa de madera.

Soy el soldado de tu lado malvado,
el comandante de tu parte de adelante...

Perdiendo  imagen a tu lado estoy mi vida...
mañana sera un nuevo punto de partida.
Soy vagabundo de tu lado mas profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo.

Que más quisiera que pasar la vida entera,
como estudiante el dia de la primavera.
Siempre viajando en un asiento de primera,
el comandante de tu parte de adelante

Que mas quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el dia de la primavera
Siempre viajando en un asiento de primera,
el mejor carpintero de tu balsa de madera.

Soy el soldado de tu lado malvado,
el comandante de tu parte de adelante...

Soy el soldado de tu lado malvado,
y el comandante ...

Solo estoy solo y estoy buscando ese alguien que 
me esta esperando, que me entienda y si no me entiende,
alguien que me comprende, alguna a quien recordar de 
memoria, cuando estoy de viaje cuando estoy muy lejos si...
Soy un vagabundo y camino bastante al rededor del mundo,
pero quiero volver a mi casa, a alguna casa,
para encontrar a esa princesa vampira, que respira
que respira y me mira.

Antología poemas XX: Despedida (José Luis Borges)

Entre mi amor y yo han de levantarse 
trescientas noches como trescientas paredes 
y el mar será una magia entre nosotros. 

No habrá sino recuerdos. 
O tardes merecidas por la pena, 
noches esperanzadas de mirarte, 
campos de mi camino, firmamento 
que estoy viendo y perdiendo... 
Definitiva como un mármol 
entristecerá tu ausencia otras tardes.

Antología poemas XIX: Amor y catarros (Carlos Salem)

Hoy prometí no escribirte ningún poema
para que la costumbre no esconda a la sorpresa,
vuelvas a revisar tu móvil con intriga
y te sientas otra vez, la cazadora y  la presa.

Hoy es domingo y tuve fiebre y algún miedo,
y el gato sin ganas de jugar y el café me sabía a calendario.
Hoy me dije que no debía decirte tanto y convertir la interrogación
en un anzuelo para pescarte el corazón y masticarlo.

Hoy me desperté prudente, timorato, conciente de mis años,
memorioso de mis  viejos fracasos programados.
Hoy fui un hombre normal durante un rato,
un fiable comprador de algo que nunca había necesitado.

Hoy, durante un par de horas, me di asco.

Pero luego recordé que te traías esta tarde,
con los ojos llenos de preguntas cuyas respuestas sabes,
con esa temerosa decisión irrevocable
que me borra cicatrices y me escribe lo importante.

Y me dije que te traes por razones
que no alcanzo a entender pero merezco,
que toda fiebre que no sea de ti es pasajera,
y no me corresponde ser normal, solo ser cierto.

En fin, es lo que tienen el amor y los catarros:
unos te hacen sentir al borde de la muerte,
el otro buscar el filo de la vida y afilarlo.

Ah, y el poema que no debía escribirte es éste.
Mira en tu móvil,
acabo de enviarlo.

Antología XVIII: Veintiún poemas de amor III (Adrienne Rich)

Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar
por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva
del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.
¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,
con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?
¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad
atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.
Son eternos tus ojos, verde destello
de hierba salvaje refrescada por la vertiente.
Sí. A los veinte creíamos ser eternas.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.
Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

Antología poemas XVII: Que el amor no admite cuerdas reflexiones (Rubén Darío)

Señora, Amor es violento, 
y cuando nos transfigura 
nos enciende el pensamiento 
la locura. 

No pidas paz a mis brazos 
que a los tuyos tienen presos: 
son de guerra mis abrazos 
y son de incendio mis besos; 
y sería vano intento 
el tornar mi mente obscura 
si me enciende el pensamiento 
la locura. 

Clara está la mente mía 
de llamas de amor, señora, 
como la tienda del día 
o el palacio de la aurora. 
Y el perfume de tu ungüento 
te persigue mi ventura, 
y me enciende el pensamiento 
la locura. 

Mi gozo tu paladar 
rico panal conceptúa, 
como en el santo Cantar: 
Mel et lac sub lingua tua. 
La delicia de tu aliento 
en tan fino vaso apura, 
y me enciende el pensamiento 
la locura.

Antología poemas XVI: Te quiero (Mario Benedetti)

Tus manos son mi caricia, 
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos 
mi amor, mi cómplice y todo, 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro 
contra la mala jornada,
te quiero por tu mirada 
que mira y siembra futuro. 

Tu boca que es tuya y mía,
tu boca no se equivoca,
te quiero porque tu boca 
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos 
mi amor, mi cómplice y todo, 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos.

y por tu rostro sincero 
y tu paso vagabundo 
y tu llanto por el mundo 
porque sos pueblo te quiero 

y porque amor no es aureola 
ni cándida moraleja 
y porque somos pareja 
que sabe que no está sola 

te quiero en mi paraíso 
es decir que en mi país 
la gente viva feliz 
aunque no tenga permiso 

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos.

Antología poemas XV: Se querían (Vicente Aleixandre)

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Antología poemas XIV: Autoeutanasia sentimental (Gloria Fuertes)

Me quité de en medio
por no estorbar,
por no gritar
más versos quejumbrosos.
Me pasé muchos días sin escribir,
sin veros,
sin comer más que llanto.

Antología poemas XIII: After such pleasures (Julio Cortázar)

Esta noche, buscando tu boca
en otra boca
casi creyéndolo, porque así de 
ciego es este río
que me tira en mujer y me
sumerge entre sus párpados,
qué tristeza es nadar al fin hacia la
orilla del sopor
sabiendo que el sopor es ese
esclavo innoble
que acepta las monedas falsas,
las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera
rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa
espera sin pausas ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el
puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de
la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acomodarme de este
olvido que sube
para nada, para borrar del 
pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una
ventana sin estrellas. 

Antología poemas XII: El día que me quieras (Amado Nervo)

El día que me quieras tendrá más luz que junio; 
la noche que me quieras será de plenilunio, 
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo 
sus inefables cosas, 
y habrá juntas más rosas 
que en todo el mes de mayo. 

Las fuentes cristalinas 
irán por las laderas 
saltando cristalinas 
el día que me quieras. 

El día que me quieras, los sotos escondidos 
resonarán arpegios nunca jamás oídos. 
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras 
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras. 

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas, 
luciendo golas cándidas, irán las margaritas 
por montes y praderas, 
delante de tus pasos, el día que me quieras... 
Y si deshojas una, te dirá su inocente 
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente! 

Al reventar el alba del día que me quieras, 
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras, 
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos, 
florecerán las místicas corolas de los lotos. 

El día que me quieras será cada celaje 
ala maravillosa; cada arrebol, miraje 
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar, 
cada árbol una lira, cada monte un altar. 

El día que me quieras, para nosotros dos 
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

Antología poemas XI: Besos (Gabriela Mistral)

Hay besos que pronuncian por sí solos 
la sentencia de amor condenatoria, 
hay besos que se dan con la mirada 
hay besos que se dan con la memoria. 

Hay besos silenciosos, besos nobles 
hay besos enigmáticos, sinceros 
hay besos que se dan sólo las almas 
hay besos por prohibidos, verdaderos. 

Hay besos que calcinan y que hieren, 
hay besos que arrebatan los sentidos, 
hay besos misteriosos que han dejado 
mil sueños errantes y perdidos. 

Hay besos problemáticos que encierran 
una clave que nadie ha descifrado, 
hay besos que engendran la tragedia 
cuantas rosas en broche han deshojado. 

Hay besos perfumados, besos tibios 
que palpitan en íntimos anhelos, 
hay besos que en los labios dejan huellas 
como un campo de sol entre dos hielos. 

Hay besos que parecen azucenas 
por sublimes, ingenuos y por puros, 
hay besos traicioneros y cobardes, 
hay besos maldecidos y perjuros. 

Judas besa a Jesús y deja impresa 
en su rostro de Dios, la felonía, 
mientras la Magdalena con sus besos 
fortifica piadosa su agonía. 

Desde entonces en los besos palpita 
el amor, la traición y los dolores, 
en las bodas humanas se parecen 
a la brisa que juega con las flores. 

Hay besos que producen desvaríos 
de amorosa pasión ardiente y loca, 
tú los conoces bien son besos míos 
inventados por mí, para tu boca. 

Besos de llama que en rastro impreso 
llevan los surcos de un amor vedado, 
besos de tempestad, salvajes besos 
que solo nuestros labios han probado. 

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible; 
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos 
y en los espasmos de emoción terrible, 
llenáronse de lágrimas tus ojos. 

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso 
te vi celoso imaginando agravios, 
te suspendí en mis brazos... vibró un beso, 
y qué viste después...? Sangre en mis labios. 

Yo te enseñé a besar: los besos fríos 
son de impasible corazón de roca, 
yo te enseñé a besar con besos míos 
inventados por mí, para tu boca.

Antología poemas X: Dos cuerpos (Octavio Paz)

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos olas 
y la noche es océano. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos piedras 
y la noche desierto. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces raíces 
en la noche enlazadas. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces navajas 
y la noche relámpago. 

Dos cuerpos frente a frente 
son dos astros que caen 
en un cielo vacío.

Antología poemas IX: Rima XXXIII (Gustavo Adolfo Bécquer)

Es cuestión de palabras y, no obstante, 
ni tú ni yo jamás, 
después de lo pasado, convendremos 
en quién la culpa está. 

¡Lástima que el Amor un diccionario 
no tenga donde hallar 
cuándo el orgullo es simplemente orgullo 
y cuándo es dignidad!

Antología poemas VIII: Soneto V (Garcilaso de la Vega)

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Antología poemas VII: Definición del amor (Francisco de Quevedo)

Es hielo abrasador, es fuego helado, 
es herida que duele y no se siente, 
es un soñado bien, un mal presente, 
es un breve descanso muy cansado. 
Es un descuido que nos da cuidado, 
un cobarde con nombre de valiente, 
un andar solitario entre la gente, 
un amar solamente ser amado. 
Es una libertad encarcelada, 
que dura hasta el postrero paroxismo; 
enfermedad que crece si es curada. 
Éste es el niño Amor, éste es su abismo. 
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada 
el que en todo es contrario de sí mismo!

Antología poemas VI: Tú, que nunca serás (Alfonsina Storni)

Sábado fue, y capricho el beso dado, 
capricho de varón, audaz y fino, 
mas fue dulce el capricho masculino 
a este mi corazón, lobezno alado. 

No es que crea, no creo, si inclinado 
sobre mis manos te sentí divino, 
y me embriagué. Comprendo que este vino 
no es para mí, mas juega y rueda el dado. 

Yo soy esa mujer que vive alerta, 
tú el tremendo varón que se despierta 
en un torrente que se ensancha en río, 

y más se encrespa mientras corre y poda. 
Ah, me resisto, más me tiene toda, 
tú, que nunca serás del todo mío.

Antología poemas V: Desmayarse, atreverse, estar furioso (Lope de Vega)

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Antología poemas IV: Deseo (Federico García Lorca)

Sólo tu corazón valiente,
y nada más.

Mi paraíso, un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.

Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo de
miradas rotas.

Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,

nada más.

Antología poemas III: Circe esgrime un argumento (Silvia Ugidos)

Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca una mujer cobarde:
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y desteje una mortaja
al amor. Ella pretende
aferrarse y aferraros a lo eterno.
Si regresas
hacia un destino más infame aún
que éste que yo te ofrezco
avanzas si vuelves a su encuentro.
Más enemigos del amor y de la vida
que mis venenos
es vuestro matrimonio, vil encierro.

Quédate, Ulises: sé un cerdo.

Antología poemas II: El desayuno (Luis Alberto de Cuenca)

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes;
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.

Voy a empezar contigo el desayuno».

Antología poemas I: Cambio de planes (Escandar Algeet)



Ando al borde de los equilibrios
en la suma de tenerte y darte un pellizco
para saber que es verdad
                                               que existes
                                                               en serio
y eres capaz de sostener toda una realidad a tu antojo.

y es este nunca mirar hacia atrás cuando te tengo delante,
este deslizo primavera en tu espalda
esta manía mía de no acostumbrarme a verte inmiscuida en mi mundo
que lo transforma todo
y todo se parece a la poesía
y los viejos de la línea 5
y los vecinos del ascensor de la sexta
y los mendigos de la Plaza de Ópera saben pero que muy bien de lo que hablo
                                              
y desde aquí te digo que me voy a especializar en tus relámpagos
y me voy a intranquilizar en cada nueva cita,
y te voy a probar,
                               como diría Ángel González,
“a la manera en la que los panaderos prueban el pan, es decir, con la boca”
hasta que todo esté tan borroso como mis ojos a las 5 de la mañana
y vuelvan los garabatos a mezclarse en tu risa
y mi cama no sepa dónde meterse:
te cogeré en brazos
y por un instante cerraré los ojos para siempre
y hablaré en voz muy baja de la eternidad
                               de los suspiros que me callo cada vez que me besas,
que a estas alturas del curso sólo aspiro a mirarte de reojo en los exámenes,
                a escribirte tonterías en los apuntes,
                               a dejar trocitos de mis desastres en tus bolsillos,

te beberás un océano de mis miedos
en un vasito de agua que pondré en la mesilla cada noche
y tendré que despertarte por la mañana,
lo siento,
pero es que dormir contigo es más excitante que cualquiera de mis  sueños,
quiero este aquelarre de humo, este complot de elegías,
quiero en verdad cada sombra y cada despiste,
tus medias sonrisas,
este no saber qué hacer ni dónde, pero contigo,
no te vayas demasiado lejos porque puedo mover un planeta para encontrarte,
no me importan los continentes si tú eres el contenido,
y espero que a ti no te importen las confidencias,
los atracos a beso o muerte,
todo lo que se mueve en un sigilo,

voy a pasar mis brazos sobre tus hombros cuando vayamos al cine,
voy a discutir contigo sobre el final de cada película,
sobre el principio de nuestra historia,
voy a abrir las ventanas de par en par
para que entres en mi vida de la única forma que sabes: volando.

No voy a dejarte en paz ni por todas las guerras del mundo
y también,
                has de saberlo,
serás libertad vestida de sábado en azul claro sonido de mar de vaivén de tus ojos.

Mira: yo no sé exactamente qué es lo que haces
pero desde que lo haces

todo es maravilloso. 

sábado, 11 de enero de 2014

Aforismos, microrrelatos, refranes y greguerías

Dentro de la literatura, contamos con los llamados textos breves. Como su propio nombre indica, estos textos son de una extensión bastante corta y de carácter normalmente ensayístico, a excepción de los microrrelatos, que constituyen una narración por si mismos, sin importar lo cortos que sean. Es muy conocido el más breve de todos, el cuento de Augusto Monterroso: "Cuando se despertó, el dinosaurio todavía seguía allí".

Los refranes son máximas tradicionales, retransmitidos oralmente de generación en generación. Son anónimos y constantemente usados en la publicidad, pues gran parte de ellos funcionan muy bien como eslóganes debido a que algunos contienen rimas o pareados:

  • Al que madruga, Dios le ayuda
  • Todos los días gallina amarga la cocina
  • En abril, aguas mil
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.

Las greguerías, que deben su nombre a su autor, Ramón Gómez de la Serna, son una mezcla entre metáfora y humor, siendo un género muy cercano a chiste y al poema al mismo tiempo.

  • La letra B es la nodriza del abecedario.
  • La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos.
  • El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

Por último, los aforismos son afirmaciones breves de carácter general que entienden por sí solas. Uno de los más conocidos creadores de aforismos es Rafael Sánchez Ferlosio, autor de El Jarama:

  • No hay que tener miedo: el mundo es fuerte y vuelve siempre a la normalidad.
  • Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que quiere.
  • Entre la injusticia de insultar al prójimo y la indignidad de sonreírle hay un discreto término medio, mirar hacia otro lado.
  • Estas afirmaciones tienen un carácter filosófico, y, en numerosas ocasiones, de crítica social, cosa que podemos ver en el tercer ejemplo.

Mitología y publicidad

La publicidad utiliza numerosos recursos, como ya hemos visto. Hasta ahora hemos dicho y comprobado que uno de los ámbitos de los que bebe es de la literatura, pero en esta ocasión profundizaremos aún más, viendo cómo la publicidad se inspira en la mitología en numerosas ocasiones.

El mito -originalmente una explicación del mundo en tiempos anteriores a la ciencia - es una narración sucedida en un pasado remoto y generalmente con una enseñanza o ejemplo que muestra los valores o los comportamientos del ser humano. Permanece en la memoria de la gente, siendo transmitida oralmente.

A continuación, podemos ver un anuncio inspirado en la mitología griega:



En este anuncio vemos como utilizan el mito de Circe para hacer el producto más atrayente. Este mito se remonta a la Odisea de Homero, cuando Ulises y su tripulación son recibidos por la aparentemente amable hechicera Circe, que convierte a todos menos a Ulises en cerdos. Cuando Ulises hace frente a la hechicera, esta automáticamente se siente atraída por él. Ulises y Circe conviven en el palacio de ella durante un año, hasta que el héroe siente nostalgia de Ítaca y de su esposa Penélope y emprende de nuevo rumbo a su tierra.

El anuncio relaciona la bebida con el mito de Circe de manera breve, considerándola atrayente y un "hechizo", para relacionar el producto con las ideas de prestigio, atracción y seducción.

Cómo titular una obra literaria

Como hemos mencionado en la anterior entrada, la portada es un elemento publicitario muy importante en el cual se encuentra el título de la obra. Sin embargo, el título en sí puede ser también un elemento publicitario. Por ello, hay varias maneras de titular una obra literaria:


  • Título largo: 
    • Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, de Anna Gavalda
    • Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, de Katherine Pancol
  • Título de dos sujetos: Muy popular en la literatura rusa.
    • Guerra y Paz, de Tolstoi
    • Crimen y castigo, de Dostoievski
  • Nombre del protagonista como título: Originalmente considerado como resumen de la obra, pero últimamente es una opción que está quedando algo obsoleta.
    • El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
    • La ladrona de libros, Markus Zusak
  • Juegos de palabras
    • El perro del hortelano, de Lope de Vega
    • Prosemas o menos, de Ángel González
  • Título disloque o contraste: Este título llama la atención juntando elementos con un resultado chocante, lo que atrae al lector.
    • El vals lento de las tortugas, de Katherine Pancol
    • El banquero anarquista, de Fernando Pessoa
  • Título con 'palabreja': Raro, pero eficaz, pues el uso de una palabra extraña llama la atención del lector.
    • El aleph, de Borges
    • Trilce, de Vallejo
  • Título 'poeta': títulos cortos, suelen ser una palabra o la combinación de artículo más sustantivo.
    • La metamorfosis, de Ovidio
    • The passion (La Pasión), de Jeanette Winterson

El libro y sus elementos publicitarios: los paratextos

Independientemente de si el contenido tiene un carácter publicitario o no, un libro contiene una serie de elementos publicitarios que reciben el nombre de paratextos. Son cinco: portada, cubierta, sobrecubierta, contracubierta y faja.

La portada recoge los datos esenciales del libro: título - caracterizado tipográficamente con letras de mayor tamaño -, editorial, lugar y fecha de edición.

La cubierta es un elemento publicitario de vital importancia para atraer la atención del lector. Originalmente, podíamos encontrar en ella un pequeño resumen del argumento, pero actualmente está empezando a ser muy popular la opción de encontrar un título y un subtitulo que atraigan al público.

La sobrecubierta se divide en dos solapas. En la primera encontramos una breve biografía sobre el autor de la obra, mientras que en la segunda encontramos información acerca de la editorial.

La contracubierta es la parte trasera del libro, en la cual se encuentra un breve resumen del libro.

Por último, la faja es una pequeña tirada colocada en la cubierta o sobrecubierta de un libro que indica el prestigio del mismo por haber recibido uno o varios galardones literarios.

Anuncio Carbonell



El anuncio que nos disponemos a analizar es muy similar al anuncio de Seat León analizado en la anterior entrada, pues, si el anterior utilizaba unos versos de Cortázar para reforzar sus ideas y su producto, éste hace lo mismo con los versos de Antonio Machado, uno de los más conocidos poetas españoles.

El poema utilizado en el anuncio de Carbonell es Los Olivos.  La utilización de este poema es bastante lógica, pues Carbonell es una empresa que vende aceite, y este poema era el más adecuado para relacionar con su producto. Con ello, el anuncio trata de dotar de prestigio al producto de Carbonell, pues utilizando uno de los poetas más conocidos de la literatura española están tratando de ponerse al mismo nivel con su producto.

Anuncio Seat León



En este anuncio podemos ver de nuevo una estrecha relación entre literatura y publicidad: para anunciar este modelo de coche, se recurre a la voz del escritor Julio Cortázar, el cual recita fragmentos de su poema Instrucciones para dar cuerda a un reloj.

En este poema podemos ver que, cuando a uno le regalan un reloj, no le están haciendo un regalo a él, sino al reloj, que está siendo cuidado y protegido. Es decir, el personaje es el escogido para hacer de regalo del reloj. En este anuncio se relaciona esas propiedades con las de un coche: cuando alguien posee un coche, ha de lavarlo, echarle gasolina, cuidarlo... Es decir, es más una obligación, por lo que podríamos decir que sucede lo mismo que con el reloj: el coche es el que posee, no el poseído.

Esta relación se confirma con el eslógan del anuncio, que es el siguiente: "León. ¿Quién posee a quién?".

Literatura Comprometida II

En la anterior entrada hemos hablado de literatura usada con fines propagandísticos. Esta literatura se conoce como Literatura Comprometida. Se suele usar para transmitir principalmente propagandas políticas o religiosas, cobrando especial importancia en los regímenes dictatoriales, pues la censura de estos hace necesarias las críticas clandestinas mediante la literatura.

Como ejemplo de esta afirmación, podemos citar varios ejemplos de esta Literatura Comprometida durante los años de la dictadura de Franco en España: la Poesía Social de la posguerra, en la que mostraban las condiciones de vida de los españoles tras la Guerra Civil; o la llamada "prensa del movimiento", que controlaba la educación y la prensa del régimen franquista, es decir, se hacía propaganda aclamando al franquismo.

En los cincuenta y sesenta, una poesía de un carácter más político sale a la luz, con autores como Gabriel Celaya o Blas de Otero, que transmiten su ideología política y sus mensajes de manera indirecta. En ellos, los poetas camuflan su ideología para pasar la censura a través de recursos como el de la ambigüedad. Todo esto podemos verlo ejemplificado en el siguiente poema de Gabriel Celaya, España en marcha:

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

En este poema, Celaya (1911-1991) confronta dos generaciones: la antigua y la nueva generación, llena de jóvenes a los que anima a luchar y a manifestarse para escribir una nueva historia, es decir, luchar contra la dictadura para crear un futuro y una España mejores.