sábado, 11 de enero de 2014

Aforismos, microrrelatos, refranes y greguerías

Dentro de la literatura, contamos con los llamados textos breves. Como su propio nombre indica, estos textos son de una extensión bastante corta y de carácter normalmente ensayístico, a excepción de los microrrelatos, que constituyen una narración por si mismos, sin importar lo cortos que sean. Es muy conocido el más breve de todos, el cuento de Augusto Monterroso: "Cuando se despertó, el dinosaurio todavía seguía allí".

Los refranes son máximas tradicionales, retransmitidos oralmente de generación en generación. Son anónimos y constantemente usados en la publicidad, pues gran parte de ellos funcionan muy bien como eslóganes debido a que algunos contienen rimas o pareados:

  • Al que madruga, Dios le ayuda
  • Todos los días gallina amarga la cocina
  • En abril, aguas mil
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.

Las greguerías, que deben su nombre a su autor, Ramón Gómez de la Serna, son una mezcla entre metáfora y humor, siendo un género muy cercano a chiste y al poema al mismo tiempo.

  • La letra B es la nodriza del abecedario.
  • La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos.
  • El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

Por último, los aforismos son afirmaciones breves de carácter general que entienden por sí solas. Uno de los más conocidos creadores de aforismos es Rafael Sánchez Ferlosio, autor de El Jarama:

  • No hay que tener miedo: el mundo es fuerte y vuelve siempre a la normalidad.
  • Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que quiere.
  • Entre la injusticia de insultar al prójimo y la indignidad de sonreírle hay un discreto término medio, mirar hacia otro lado.
  • Estas afirmaciones tienen un carácter filosófico, y, en numerosas ocasiones, de crítica social, cosa que podemos ver en el tercer ejemplo.

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