En esta
entrada de blog analizaremos la evolución a lo largo del tiempo de la
publicidad. Para ello, estableceremos una comparación entre dos anuncios de
distintas épocas.
El primero,
que data de 1931, es el anuncio de un alimento llamado Phoscao. Se trata de
vender el producto mediante una enumeración de sus cualidades elogiando las
mismas; es lo que podríamos llamar publicidad directa. Este tipo de anuncios en
los que se usa la publicidad directa se suelen calificar de ingenuos y
pertenecen a la etapa primitiva de la publicidad. Su intención es conseguir que
al espectador se le quede grabado en la mente el nombre del producto utilizando
recursos tipográficos tales como el uso de las mayúsculas o un tamaño de letra
más grande.
En cambio,
el segundo anuncio está realizado en 2013 y anuncia un banco, La Caixa. En este
caso, vemos la evolución de la publicidad a lo largo de los años, pues en esta
ocasión no nos encontramos un anuncio recitando todas las cualidades de aquello
que pretende vender, sino que se acerca más a la producción literaria. Lo
esencial en este anuncio es el texto literario, con un gran parecido a un
poema. En 2013, no solo se pretende ofrecer un producto con ciertas ventajas,
sino que se asocia con determinados valores y sueños.
A diferencia
de la publicidad primitiva, que se dedica a vender las cualidades del producto,
la publicidad contemporánea es indirecta y asocia el producto a ciertos valores
en alza. En otras palabras, podríamos decir que la publicidad contemporánea
vende sueños.
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